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                            LA RAÍZ DE LOS CELOS

.Los celos son una seña! que me informa del peligro de perder el cariño del ser querido por la presencia de un tercero.

Es la sensación de sentirme excluido y abandonado. El sentimiento es doloroso. La señal, si aprendemos a procesarla, puede enriquecernos.

¿Los celos son una enfermedad"?

Los celos son el dolor y el temor de perder el amor del ser querido como consecuencia de la relación que establece con otra persona. Por lo tanto los celos son una emoción universal que, de una forma u otra, todos hemos sentido, y por eso mismo es necesario diferenciar los celos normales de los patológicos. Los criterios útiles para distinguirlos son, por un lado, el tipo de estímulo que los detona y por otro, la manera en que reacciono cuando los siento.

Para comprender mejor el primer punto pongamos un ejemplo de una relación de pareja. Si siento celos al ver a mi mujer besando apasionadamente a un hombre, es una cosa; si los siento al verla saludar amablemente a un compañero de trabajo, es otra muy distinta. Estas situaciones muestran claramente dos extremos y, entre ambos, se ubica toda la gama de posibilidades intermedias. En algunas de ellas suele ser muy difícil la distinción. Y ahí es donde cobra especial relevancia el segundo factor: la manera de procesar y reaccionar ante los celos.

Para hacerlo más claro utilizaré dos respuestas extremas: cuando siento celos puedo reaccionar con intensa violencia y cometer un crimen pasional o puedo abrir un diálogo con mi mujer en un momento apropiado en el que pueda reconocer e incluir esta emoción con claridad y respeto. También acá entre estas dos reacciones extremas, existe una vasta franja de conductas intermedias.

Resumiendo lo dicho entonces: cuanto más pequeño el estímulo y más intensa y destructiva la reacción, más se inclina la balanza hacia lo patológico...

¿Los celos son una emoción negativa aun cayendo dentro de la franja de lo normal?

Los celos son una señal que me informa acerca del riesgo de perder el cariño del ser querido. Y esa señal la siento como dolor, como sensación de estar excluido, de no ser tenido en cuenta, de sentirme abandonado... de modo que efectivamente la señal es dolorosa pero eso no quiere decir que la emoción sea negativa. Para ilustrar esto apelaré a una metáfora que utilizo con frecuencia porque es muy gráfica: los celos serían como la luz roja del tablero del auto que indica que hay poca nafta. Esa señal no es grata, sobre todo si estoy en la ruta y no sé cuánto falta para la próxima estación de servicio, sin embargo es necesaria y útil porque me permite tomar las medidas para resolver el problema.

Asumir que siento celos y abrir ese tema con mi pareja sin duda no es fácil ni grato, pero si ambos estamos en condiciones de hacerlo, permite conducir la mirada a un balance global de la relación; es decir que podamos pensar en qué es lo que está faltando, qué ha sido descuidado o se ha perdido... y eso puede desembocar en diferentes desenlaces: ya sea que ambos descubramos el deseo de reconstruir y fortalecer la relación, o que decidamos separarnos.

Cuando uno comprende el sentido de señal de todas las emociones deja de percibirlas como negativas .

¿Los celos se sienten sólo en la pareja?

No. Lo esencial en los celos es que esté el temor de perder -en un grado variable- el afecto del ser querido por la presencia de un tercero, y eso se da en muchas áreas.

¿En la pareja siempre se cela lo mismo?

Si bien lo más frecuente es la sexualidad, no es lo único que se cela. Uno siente celos en relación con aquellas áreas en las que se siente más inseguro y eso puede ser la intimidad afectiva aunque no haya sexo, el área intelectual, el gusto por la música, la sensibilidad psicológica... o lo que sea. Entonces imagino que ese tercero le va a brindar a mi pareja todo aquello maravilloso que yo quisiera tener y no tengo. Esto es particularmente torturante porque mi rival no es entonces alguien "de carne y hueso", sino la imagen viva de lo que yo querría ser.

¿El amor de pareja no necesita de los celos? ¿Puede haber amor sin celos?

No es que el amor de pareja necesite de los celos. Lo que la pareja necesita es autonomía psicológica de sus miembros, es decir que cada uno tenga una cuota satisfactoria de vida propia y que ambos crezcan en el vínculo. En ese contexto es posible que se den momentos en los que uno tema perder el cariño del otro a partir de algo que está haciendo o viviendo. Si ese temor es leve y la pareja lo puede procesar bien se convierte en un sabroso condimento de intensidad que recuerda que se pueden alejar pero que eligen seguir estando juntos. Y es un condimento porque los seres humanos percibimos contrastes. Si pongo un dedo en agua tibia la sentiré como tal los primeros segundos, luego dejo de percibir la tibieza. Si en ese momento lo coloco en agua fría un instante y vuelvo a ponerlo en la tibia, podré percibir otra vez la tibieza del agua. Y éste es el modo de ser de la percepción. Es bueno recordarlo por que así es como funcionamos también en las relaciones personales. Cuando siento que puedo perder el cariño que recibo, eso mismo me ayuda a valorarlo.

¿Hay personas que disfrutan de despertar celos?

Sí, las hay. Cuando se convierte en una necesidad ya entra en la franja de lo patológico.

Quien disfruta despertando celos es siempre un celoso. Por una parte siente que si el otro lo cela no es él el celoso, y además a través de los celos le llega el reconocimiento de que es tenido en cuenta por el otro. "Si me cela es porque le importo."

Es un típico ejemplo de lo que es abusar del condimento. Como todos sabemos, para que enriquezca el sabor de la comida debe estar presente en su justa medida, si no termina arruinándola. Con los celos ocurre lo mismo.

Si amar es desear la felicidad del otro, ¿quien cela puede amar plenamente?

Un antiguo poema respondió breve y bellamente a esta pregunta:

Los celos son un hilo de temor,

tan delgado y tan sutil,

que si no fuera tan vil,

podría confundirse con amor...

Desde una mirada más psicológica hoy podemos agregar que el celoso ama hasta donde puede y como puede. Es un amor con características infantiles. El niño ama a sus padres y puede hacer un gran berrinche porque están atendiendo a su hermanito...

Para comprender los temas del amor es necesario incluir la noción de grados y de niveles de crecimiento. Por lo tanto hay amores más infantiles y otros más adultos. Naturalmente, cuanto más crecido, más pleno es el amor.

¿Pueden los celos funcionar como profecía autocumplida?

Sí. Y no por algún castigo mágico. Simplemente porque si quien cela produce reacciones que van dañando al vínculo, es ese deterioro el que va produciendo alejamiento... Y una de las consecuencias del alejamiento es que aparezca una nueva relación.

¿Cuál es la raíz del problema de los celos?

La causa más importante es el sentimiento de autodesvalorización. Éste es un término muy utilizado y vale la pena entonces describir la intimidad de ese estado y cómo se llega a él. Todos albergamos rasgos de nosotros mismos que no nos gustan. Me puedo sentir temeroso, dependiente, triste, inseguro y lo más frecuente es que sienta rechazo hacia esas características mías. Ese rechazo es normal y necesario. Lo que produce problemas es la forma de sentir ese rechazo. Si el rechazo se manifiesta como autorreproche y descalificación, la consecuencia inevitable es que me sienta disvalioso. Si yo pienso de mí que soy un inútil y un incapaz es natural que crea que los otros van a sentir lo mismo hacia mí.

Cuando vivo en esa atmósfera interior me costará creer que, por ejemplo, mi mujer o mi marido me valore y me quiera. Ésta es, sin duda, una situación difícil que produce mucha insatisfacción porque necesito que los demás me demuestren con sus acciones que sí soy valioso, y me convierto en un esclavo de sus opiniones... y cuando el reaseguramiento llega me cuesta creerlo, porque me digo: "Hacen esto porque no me conocen, si me conocieran como yo me conozco no lo harían...".

Este estado es de debilidad psicológica, y quedaré entonces predispuesto a tomar cualquier situación ambigua como confirmación de ese desamor tan sospechado y temido. Así es como se generan los celos patológicos...

La desvalorización y la dependencia emocional son las causas psicológicas profundas de los celos excesivos, y hasta que no se resuelvan los celos continuarán porque son su consecuencia.

¿Y cómo se curan los celos?

Yendo a la raíz que los genera, que es el autorrechazo destructivo. Como expresé antes, es normal y necesario que uno sienta autorrechazo hacia partes de uno mismo porque ése es el modo primario en que se expresa el deseo de cambiar algo. Lo que no es necesario y es verdaderamente dañino es el modo destructivo del rechazo. El autorrechazo es destructivo cuando en lugar de transformar aquello que rechaza lo lesiona más.

¿Hay alguna otra causa, además de la autodesvalorización?

Sí. Es derivada de la anterior pero podemos mirarla en sí misma. La persona celosa siente que necesita ser todo para el otro; ser todo quiere decir ser la fuente de satisfacción y bienestar para el ser querido, cubrir todas las áreas. Si hay un área que no cubre y la mujer (o el marido) admira a un tercero, el celoso siente que él no es nada para el otro, que desaparece en su reconocimiento y valorización. Esta reacción de exclusión y abandono es muy dolorosa y ahí aparecen los reproches y los reclamos que envenenan la convivencia.

¿Qué papel juega la posesividad en el querer ser todo para el otro?

Querer poseer a la pareja es una de las distorsiones más frecuentes de esa relación. Incluso se confunde con el amor. "Quiero poseerte porque te amo..." Lo perturbador de esta actitud es que trata a la pareja como si fuera un objeto y le impide su vida propia, y quien recibe ese trato percibe su deseo de autonomía con culpa y siente que termina viviendo en una jaula de oro.

El posesivo teme perder al ser querido e intenta retenerlo convirtiéndolo en un objeto poseíble. La raíz de esta actitud es la inseguridad. Y no es que al posesivo le guste serlo. Eso es en apariencia. También padece mucho. Y padece porque lo que intenta es irrealizable, porque cosecha resentimiento de parte del enjaulado, y porque no accede a otro plano de relación en el que el vínculo se sostiene a partir de la libre voluntad de ambos. Ésa es la dicha del encuentro y el posesivo no conoce esa calidad de relación.

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